Yo, mientras tanto, me divierto disfrazándome de panadero de San Telmo (barrio gay friendly si los hay!), con mono lila a tono de la sensibilidad del momento y cara de extraviado, propia
Esta vez, a diferencia de cuando aterrizo Josefina, no hubo tiempo para un refrigerio previo a la entrada en inacción propia al papel que nos tiene reservada la historia a nosotros en la sala de parto (pelotudear con el tubito de oxigeno, comer caramelos dulces para no caer desmayados, hacer comentarios desubicados, etc), por ello tuve que afrontar el momento con el estomago vacío; aún así pude mantener la mente lúcida y el alma en paz: el deber estaba cumplido y a punto de pagar dividendos!
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